domingo, 7 de septiembre de 2008

Liebig: Un pueblo fantasma en Entre Ríos, con pasado de titán















Supongamos que ubiscaste a Liebig como un nombre chiquitito en el mapa. Algo te habían contado de ese lugar especial . Sabés que queda frente a un cruce de rutas en algún punto junto al río Uruguay entre la ciudad de Colón y el Parque Nacional Palmar de Colón . Y aún sabiendo todo esto, no lo encontrás. Se puede ir por la ruta con la mayor atención, andar y desandar ese camino bordeado de vegetación...y la entrada a Liebig no se ve ni aparece…
¿ Habremos leído mal el mapa ? ¿ Lo habremos pasado ya?
Sucede que Liebig es una especie de pueblo fantasma , y como tal desaparece y aparece a su antojo. El secreto de ingreso a Liebig es circular despacito por la ruta, preguntar a los paisanos, prestar mucha atención y en cada entrada de tierra que desde Colón que va hacia el norte, tratar de adivinar cuál de los carteles oxidados por la humedad litoraleña nos indica que estamos llegando a este pequeño oasis de silencio con una historia de titán.
La entrada al pueblo está bordeada de pinos añosos y mansiones luminosas, y nos lleva directamente a un centro cívico prolijamente trazado, donde cada edificio de típica arquitectura inglesa tiene un cartel que explica su pasado glorioso.
Extrañas construcciones bajas aineadas con prolijidad se unen con pórticos con arcos de medio punto que comunican las viviendas entre sí y hacia veredas arboladas y prolijas. El Centro Cívico está contruído con locales de ventanales bajos bajo galerías de madera techada que le dan al pueblo polvoriento un aspecto de pueblo del Lejano Oeste, como el de las películas de cowboys. Dentro de lo que sería el "Saloon" se encuentra un incipiente museo de antigüedades, que nos indican que este pueblo manso junto al río vivió épocas de absoluto esplendor .
Liebig tiene una historia rica. Deliciosa , podría decirse. Este pueblo debe su nombre a Justus von Liebig , el padre alemán de la química inorgánica. Nacido en 1803, Liebig descubrió en 1847 la manera de hacer un extracto de carne sustancioso y potente que servía para dar sabor y vitaminas a los platos. Creyendo que en el Río de la Plata podía producirse a un tercio de lo que costaba hacerse en Munich, en 1865 abrió una inmensa planta industrial con la firma de "Liebig's Extract of Meat Company", creada en Londres junto al visionario alemán George Giebert. La fábrica se construyó en este lugar estratégico por la calidad de sus tierras de crianza vacuna, y porque en el mismo sitio pudieron hacer un puerto de gran calado para embarcar el producto en clippers que lo llevaban directamente a Europa, casi sin escalas. Durante 1870 el extracto alimentó al frente alemán durante la guerra franco-prusiana. En 1875 produjeron 500.000 kilos de extracto hecho con las 1.500 cabezas de ganado que se sacrificaban diariamente con este fin . En 1878, la fábrica empezó a fabricar también corned beef ( viandada), picadillo de carne, tuco, lengua y sus propias latas para envasar. Este mountruo industrial necesitó tanta gente empleada para su funcionamiento, que los ingleses construyeron unpueblo entero alrededor de la planta . Hasta el día de hoy. los magros 500 habitantes que quedaron en el pueblo que supo albergar 10.000 almas, están eternamente agradecidos a Eric Evans , el último director de la fábrica. "Cómo no voy a recordarlo con cariño si el hombre nos vendió las casas a un precio absurdo que se pagaba descontándolo de nuestros sueldos. En Liebig tuvimos las primeras cloacas y el primer tendido de agua corriente del país."
A partir de la Segunda Guerra Mundial empezó al decadencia de la indutria frigorífica. Después de abierta otra planta en Paraguay, en 1970 la planta de Liebig se llamó FRI. CO. SA., haciendo más latas que carne . En 1980 la planta de Liebig y las casas de sus gerentes se vendieron al frigorífico Vizental de San José, y desde entonces la fábrica se desguasa de a poco. Esto es lo que cuenta Eduardo, el único hombre que queda al cuidado de la gigantesca planta, encendiendo los motores de hornos y heladeras para impedir que el mounstruo muera dormido . A un lado de la planta se ven filas de corralones vacíos que alguna vez fueron el patíbulo del ganado entrerriano destinado a llenar estómagos europeos . "Del tren bajaban las vacas directo acá. Se aprovechaba todo, hasta los huesos. Los corralones parecen de material , pero tienen corazón de madera", explica el custodio."Lo que pasa es que si no tapaban la madera con cemento y cal, la fábrica no conseguía quién la asegure". Todo un ejemplo de la viveza británica del pasado.El pueblo todo tiene un emplazamiento ideal, junto al río, en una barranca , y ninguna de las terribles crecientes de la zona lo afectó jamás. Su peculiar trazado lo divide en tres secciones : La Fábrica, El Pueblito o barrio obrero y Los Chalets o barrio de personal jerárquico. La empresa proporcionaba agua, energía eléctrica, cloacas , escuela, asistencia médica, deportes , biblioteca y club de pesca gratuitos para cada uno de sus 3500 empleados y sus familias pioneras. Las viviendas se enfilan en manzanas con patios centrales arbolados para juegos y estacionamiento, donde habitaban las familias. Los hombres solos habitaban la "Soltería ", habitaciones en hileras con duchas y baños . La escuela del pueblo es la misma que se usa hasta el día de hoy. El actual Centro Cívico reunía el almacén de ramos generales , la zapatería, peluquería , panadería y oficina de pago de jornales . Hoy en día alberga al museo- cuyo encargado muestra orgulloso una lata cerrada de corned beef Liebig fechada en 1923, sin rastros de estar hinchada, y unos cubitos de caldo Liebig de más de 30 años de antigüedad. Pegado al ,museo están la Junta de Gobierno, una feria artesanal que vende dulces caseros y licor de miel y una biblioteca completísima, una de las dos del país que reúnen la colección completa de la revista Caras y Caretas.
La Capilla fue construida a pedido de los pobladores en 1950 y tiene un hermoso vitral dedicado a uno de los últimos gerentes de la empresa por su esposa. El club-construido en 1904 - se usaba como salón de fiestas y servía la práctica de fútbol, bochas, basquet y patines. Muy cerca se encuentra el Lawn Tennis Club con tres canchas de tennis, billares y un bar de maderas importadas de Inglaterra. Casi al lado, y frente a la fábrica, una arboleda hermosa oculta la famosa "Casa Nº1" o "Casa de Visitas", que alojaba a los directores de la compañía o a vistas distinguidas como la de Eduardo VII, Príncipe de Gales, en 1925.
Otro edificio importante es el Mess ("Lío") , donde se alojaban los empleados o parientes de paso en una especie de hotel tan comunitario.y desordenado como su nombre lo indica.
La casa que fuera del matrimonio Evans, gerentes de la empresa, en la calle que lleva su nombre es un ejemplo de arquitectura aireada y hogareña. El matrimonio Centurión la muestra orgulloso a quien pase de visita o quiera alojarse allí : tiene una enorme galería aireada, un comedor inmenso, habitaciones comfortables , y ventanales amplios para que todo el verde del exterior se meta en cada rincón. Esta arquitectura adaptada al litoral le tocaba a la jerarquía, al contrario del Mess y el Club, que son contrucciones como transplantadas de Inglaterra, hechas para un clima gris de nieblas y fríos marinos . Un gigantesco árbol zumba en la entrada del jardín. De su inmensa copa cuelgan pesadas flores rosadas, envueltas en el vuelo de infatigables abejas . El maravilloso árbol no es otra cosa que una planta de hortensia hiperdesarrollada : la plantaron los Evans hace más de cien años.
En este pueblo abandonado pero feliz , el sitio más concurrido es el Club de Pescadores, donde hay torneo de pesca todos los fines de semana. Los actuales pobladores recuerdan con nostalgia épocas de esplendor mientras se ganan la vida cosechando naranjas, fabricando artesanías y desplumando pollos. Unos pocos intentan con esfuerzo preservar la memoria de un pueblo que fue un ejemplo de industria floreciente y trato ejemplar entre patrones y empleados, y que por eso funcionó a buen ritmo durante más de un siglo.
Ellos saben que viven en un pueblo fantasma al que cuesta llegar . Pero también saben que lo que más cuesta en este vergel de paz es decidir cuál es el momento ideal para abandonarlo. Porque tal cosa no existe: uno se quedaría para siempre acá, arrullado por el zumbido de las abejas y el rumor del río.
Para llegar a Liebig:
Ruta 14 , Km 165 a 10 km de Colón y 50 km del Palmar , frente a ruta de entrada a Villaguay .
Casa amplia en alquiler por día, semana o mes : Perón 406, Liebig
Tel: (03447)492045/492060

19 comentarios:

SESE dijo...

La huella que dejo esta compañía a su paso por suramercia es realmente interesante.. actualmente estoy leyendo un libro que encontré en un anticuario editado por el centenario del la liebigs hace varias decadas..
Resido en Asunción en un country que antaño fue una hacienda de la liebigs. Para culaquier persona que desee compartir información relacionada mi mail sese1983@gmail.com Saludos

ZonaColon dijo...

Existe otra entrada a Liebig, mucho más señalizada, sobre la ruta 26 que une Colón con San José. Liebig tiene una energía especial, y todo el que la visite por primera vez, seguro la sentirá!

Osvaldo dijo...

No se si en otros países ocurrirá como pasa en nuestro país que haya tantos pueblos deshabitados. Recuerdo que cuando obtuve mi Alquiler departamento Rio de Janeiro fui recorriendo diversos pueblitos y todo con gran cantidad de gente

GUILLERMO dijo...

Me gustaria publiquen la realidad de PUEBLO LIEBIG m mal llamado pueblo "FANTASMA", y que se encuentra a 100 km de Villaguay,seria muy lindo que digan la realidad de dicho pueblo.

Paulatino dijo...

me llamo Patricia Taylor,vivi unas de mis mejores etapas de mi vida , mi padre Eric H Taylor era Gerente de Ganaderia hasta que fallecio en 1962 , viviamos en la casa N. 6 a unos 4 klm de la fabrica . Seria fenomenal que se reactivara ese pueblo lleno de vida como yo lo recuerdo, hace unos anos pase y y realmente se me partio el alma de lo abandonado que esta .

RES dijo...

No es un pueblo fantasma, es un pueblo que está descansando, está lejos de mundanal ruido y rodeado de paz y tranquilidad, vale la pena visitar no los va a defraudar. Falta una inversión inicial focalizada en la cultura galesa e inglesa y comienza nuevamente a despegar

susana martinez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
susana martinez dijo...

hace una semana regrese de Entre Rios,me quede encantada con el pueblo de Liebig, no es un pueblo fantasma, es un lugar lleno de paz y de gente amable y servicial,con un rio hermoso! digno de conocer!!

susana martinez dijo...

hace una semana regrese de Entre Rios,me quede encantada con el pueblo de Liebig, no es un pueblo fantasma, es un lugar lleno de paz y de gente amable y servicial,con un rio hermoso! digno de conocer!!

Artubitu dijo...

Patricia Taylor, comparto contigo tus comentarios y anioranzas pero por favor tu y todos ingresen en el siguiente link
http://es.wikipedia.org/wiki/Corned_beef
En aquellos anios, ya estabamos fuera del mundo?

Anónimo dijo...

Me parece de muy mal gusto tu post en cuanto a pueblo fantasma.. soy una de las 800 personas que vive en el pueblo y no me da nada de gracia que gente como vos que no vive acá nos caratule de ese modo. Así que un poco más de respeto por las personas, que vivimos y vivieron, y por las miles que trabajaron. Así después la gente no viene x comentarios como los suyos. Atte, María Quarroz, orgullosa del pueblo donde nací.

Microcentro dijo...

Me encanta el pueblo, y de fantasma no tiene nada. En realidad supongo que quisiste asimilarlo a la quietud. Pero su paisaje pintorezco supera enormemente a la idea de fantasmal, que se podría asimilar a tenebroso.
Al contrario, me parece un lugar acogedor y me animo a decir que es uno de los más lindos pueblos entrerrianos. Es más... tiene una arquitectura única, en muy pocas manzanas; ángulos, pórticos, fachadas, ochavas, detalles, todo enmarcado en innumerables palmeras. Y por si fuera poco, un restorán - pub, en su calle Evans, que tiene una onda bohemia-colonial europea única.

Maresianefer Maresianefer dijo...

Hola. He leído sus comentarios y veo que conocen el pueblo. Por favor alguien sabe algo de la historia del mismo durante la época que Antonio Biale fue intendente? Gracias

Cristina Tortellini dijo...

vivo en uk y visite leibing cuando lo vi dije aqui quiero embejecer me encanto me enamoro y siempre miro casas precios y busco haber si un dia encuentro mi sitio en ese hermoso pueblo que te atrapa ,recuerdo haber hablado con el senor del museo de las mariposas un fasinante medico y artista de la vida ,me hubiece quedado mucho mas dias y me conto porque eligio vivir ahi y todo relativo a las mariposas que me encantan ,especialmente las azules,tube una estancia agradable y mi corazon se quedo un poco ahi

Daniele dijo...

Hola! hay manera de entrar a la planta para sacar fotos?

Laura dijo...

No esta desabitado vive mucha gente amable y mucha personas nuevas que se van instalando buscando la tranquilidad qu ofrece tan bello pueblo.

José. Carlos. De la zona de Luján dijo...

Yo pasé por Liebig andando por el rio Uruguay y me encontré con un barco hecho de cemento que está varado en la costa. Según me contó un lugareño, fue hecho de cemento porque el precio del acero hacia que fuera casi imposible comprarlo en época de guerra. Buscando en Google me enteré que hay otro barco igual creo en Concepción del Uruguay.

juan carlos santoro dijo...

Hola gente el fin de semana pase por ahí me quedé encantado no solo de la belleza del lugar si no también. De su historia tuve la suerte de compartir horas con una gran mujer que nos a dejado impactados por su historia ella y su familia trabajaron en la fábrica y los recuerdo las fotos y toda la historia de ese lugar es realmente para saberla gracias Nidia y Daniel

Guillermo dijo...

Acabo de conocer la historia de Pueblo Liebig. Encantador. Hay un lugar donde te cuentan la historia de la fábrica Inglesa y una señora que trabajo en la misma te cuenta lo que vivió. Soy de Corrientes y también nosotros fuimos parte de esta historia con nuestros indios que vinieron a trabajar desde muy lejos con lo poco que tenían. Y escuchando las historias y viendo lo que fue esa industria para la época, casa vez estoy más convencido que mal estuvimos en las invasiones inglesas. Saludos a la gente tan amable de Liebig. Volveré